viernes, 26 de abril de 2019

ESOS HINCHAS ETERNOS: EL "PANZA"

El cuarto parado de izquierda a derecha Alberto Montaña con el Club Social y Deportivo Guaviyú campeón


La vida es apenas, quizás un pasaje previo hacia ese mundo de la sabiduría, hacia esa eternidad, hacia el mundo espiritual que intentamos encontrar en la tierra sin tantos éxitos, la vida es como dijo un pensador, son las vacaciones de la muerte. La muerte sigilosa mensajera asesina que deambula por la tierra con sus armas diferentes (sida, cáncer, violencia, hambre y tantas otras destructivas) también nos cobró con la vida a este hincha. Nada hubiésemos escrito si no fuera tan cercano. De estas ocurren millones en el mundo y quizás cuando termine de escribir esta breve despedida hayan fallecido quien sabe cuantos.

La gran diferencia, es que es de nuestro pequeño mundo, país, pero sobre todo de la familia de la “franja”. Aunque a este lugar hemos convenido en llamarlo Quebracho y hemos logrado mantenerlo con la categoría de Villa, aunque con este señor homenajeado hayamos hecho méritos bastante para considerarlo ciudad. No se si en algo hubiese cambiado morir en la villa o en la ciudad. Lo importante hubiese sido haber legado otras perspectivas para los más jóvenes. Alberto estuvo allí con sus ideas en la Comisión del Centenario de Quebracho aportando mucho, no solo desde allí sino desde varios lugares, con un papel humilde pero con un trabajo centrado y arduo. Lo demostró por los lugares por donde pasó dejando su sello de distinción y ni que hablar por Deportivo Guaviyú.

La institución fue casi como su hermana, nació casi con el y su padre fuE uno de los tantos fundadores.

Montaña el segundo parado de izquierda a derecha integrando la Comisión del Centenario de Quebracho

Nuestros primeros recuerdos fueron en la veterinaria de Lindolfo Salto donde fue el asesor contable. Aun ciento el olor del aserrín desparramado en el piso de aquel local que hoy ocupa el CPH. Pero si hay que volver al pasado muchas son las narraciones que evocan al personaje. Hijo de uno de los fundadores del Club Social y Deportivo Guaviyú, como lo fue don Manuel Montaña, llegó a Quebracho desde el campo a romper con la rutina de la localidad y a marcar tendencia. Su presencia fue muy considerada por las damas de la época y fue motivo de celos de los varones. Su tenacidad, perseverancia y mas que nada disfrute por el juego del casin le valieron el apodo de "Panza verde" es que no hubo rival que lo desafiara por el gusto de jugar con "el mejor taco de Quebracho", como ha sido considerado por los timberos del casin, inclusive se destacó en el juego de pool, donde aparecía los últimos años con su taco “desarmable”.

Desde aquella época de juventud lo acompaña Magela Anchorena, su mujer, trabajadora incansable, que con su sencillez no le ha temido a los trabajos mas duros y es el claro ejemplo de aquella frase que dice que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Aun no olvido la frase de esta mujer posterior a mi operación de vesícula: "al "Panza" lo operaron y a los pocos días estaba comiendo buseca y no le hizo nada". Claro que siento una especie de miedo, quizás las consecuencias llegaron más tarde. 

Con ella formaron una familia que quedó constituida por su hijo Mauro, jugador de Boston River pero que para honrar a su padre jugo un par de años en Guaviyú, buen futbolista, y la creativa maestra del Jardín 109, Gianna. 

Suelo recordarlo al "Panza", tal como quedó abreviado el apodo, por su trabajo cuidadoso, prolijo, sereno y muy metódico en el Banco República de nuestra localidad. De allí registro imágenes ordenando un pilón de papeles. Seguramente que de la misma manera que disfrutaba de la pintura y el diseño de letras. Los primeros carteles de las empresas y publicidades fueron pintados y confeccionados por su manos. Integró la comisión de la ambulancia de nuestra localidad durante varios años con logros importantes para la policlínica inclusive.

Personaje integro que no tuvo problemas para relacionarse con la gente, es más, menos aun con los bolicheros y el entorno de un bar. Es allí donde los quebrachenses guardan sus mejores recuerdos porque lejos del cuidadoso, prolijo y sereno "Panza" se despertaba la pasión por vivir la vida con alegría. Muchas frases quedarán colgadas de este lado del mostrador, apuradas por algún vaso de mas que nuestro personaje entrañable imprimió y nos regaló en su pasaje. En el Bar como telón de fondo fue el artista principal ante numeroso público que lo idolatraba, con mucha sagacidad humorística solía ofuscar a mas de uno utilizando frases elocuentes.  

Siempre participó en lugares estratégicos y cargos de confianza, lo solíamos encontrar en alguna institución detrás de una caja de cobranzas, en el fútbol, como liquidador de remates en las pistas de carreras de caballos de todo el interior del departamento e inclusive en el Hipódromo San Félix. 

Durante el 2003 acudí a su memoria para escribir nuestro primer trabajo sobre los 50 años de Guaviyú, no recuerdo si gravé aquella entrevista, estoy seguro que tengo varias hojas escritas, lo cierto es que hubo interesantes aportes.  

Fue pierna para la rueda de truco y fue al primero que vi fumando pipa por la villa, aunque se que antes estuvo, entre otros, aquel recordado personaje: Macacho Lorenzo. 

Alberto Montaña en el centro de la escena detrás de la caja. Acompañado por de izquierda a derecha el popular Ratón Mendez, Idelfonso "Niño" Chacón, Horacio Escobar, Alberto Romano, Belveder y Pedro Vignolo, en los festejos de uno de los campeonatos de Guaviyú. 

Nuestra tierra ha dado como frutos a grandes hombres y mujeres para nuestra localidad. Si nadie escribe sobre ellos es muy posible que sus historias se pierdan en un presente lleno de demasiados olvidos. Recordar, valorar y reconocerlos es un merito que, desde nuestro humilde lugar de pseudo escritor, a quienes nos seduce tanto la escritura y la historia nos parece que es una obligación hacerlo. No es algo que merezca esfuerzo, lo hacemos con la pasión de darles un derecho en la historia y de reconocer que su trabajo no ha sido en vano ni pasó a formar parte del olvido y que ha sido mas que meritorio. 

El premio, que es también el mejor logro de Alberto, fue el que recibió en Montevideo junto a AJUPEQUE, otorgado por el Centro Latinoamericano de Desarrollo (CELADE) es de alguna manera, simbólicamente un premio a su trayectoria y a la de la institución que lideró durante estos últimos años que le merecieron la distinción como premio Nacional a la Excelencia Ciudadana. 

Si en estos 66 años de Guaviyú se nos pianta un lagrimón timido desparramadolo al viento de nuestra villa se debe a que hoy sabremos que fue mejor acumular espiritus eternos por allá que haberlo visto sufrir ante peores condiciones, así son las crueles enfermedades que nos azotan por este mundo y no se detienen a mirar cuanto uno ha hecho en pos de la salud, como lo hizo Montaña. 

La muerte no entiende de sentimientos, ni de nietos posteriores que no podrán ser disfrutados, vaya si lo sabré personalmente. La muerte viene a mostrarnos cuan limitados somos, a demostrarnos y enseñarnos que depende del grado de compromiso con nuestro entorno, con nuestra gente, del grado de solidaridad que hemos manifestado en vida pues de ellas dependerá el grado de eternidad con el que gozaremos en la memoria colectiva de nuestra gente.

Este pasaje a la espiritualidad viene a mostrarnos que quienes son recordados como abanderados de la bondad serán también los abanderados de los mitos y las leyendas con los que vivirán y se reconstruirán las instituciones. Ellos serán los pilares básicos y los valores esenciales que heredarán las posteriores generaciones y que está en ellos mantenerlos, reconstruirlos, revalorarlos y honrarlos por sus memorias.


Deportivo Guaviyú estará eternamente agradecido. GRACIAS ALBERTO PANZA MONTAÑA!!!